EL VALOR DE LA RUTA

OPORTUNIDADES

ÓSCAR CASTAÑO LLORENTE
ocastano@prensa.com

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FUTURO. Jorge Luis Quijano asumió en 2012 las riendas de la vía interoceánica. Su gestión incluye nuevos planes de desarrollo.
LA PRENSA/Eric Batista

Una vez que haya transcurrido  2016 y que la ampliación del Canal sea una verdad de a puño con operaciones comerciales, avanzará silenciosa una plataforma de servicios conexos con la vía interoceánica. El Canal asumirá un rol transversal en la economía panameña y se sentirá su poder en varios sectores nodales para el país.

Sus actividades rebasarán el comercio y la logística, las operaciones portuarias y otros servicios complementarios. Antes de terminar el presente año se beneficiarán del ímpetu del Canal aquellos sectores hasta ahora paralelos, aunque muy poco intersectados. Algunos de ellos, mencionados por el administrador de la Autoridad del Canal de Panamá, Jorge Luis Quijano, son la construcción y el bunkering, el turismo, la distribución de piezas de autos, las zonas francas y las obras de infraestructura.

Según los cálculos del administrador, la entidad tiene un portafolio de proyectos afines al Canal superior a $800 millones. Son obras por licitarse o en concesión y cuya ejecución deberá cumplirse en un plazo de entre cinco y siete años.  “Las ventanas se abren solo una vez. Buscamos que el Canal sea más que un simple lugar para el tránsito de buques. Lo que hacemos es crear el valor de la ruta”, anuncia.

La lista de proyectos incluye el puerto de Corozal; el centro Roll–on/Roll-off (Ro-Ro) para carga de automóviles o de piezas; un parque logístico; el desarrollo de un centro de gas natural licuado; la continuación del puente del Atlántico; y un bulevar turístico en Colón.

Una vez que entre en operaciones comerciales tras la terminación del tercer juego de esclusas y finalizado el año 2017 —porque  2016 representa “un año complejo y se desconoce la fecha exacta de terminación de las obras”—, el Canal debe reportarle al país alrededor de $1,380 millones, o $300 millones adicionales frente al aporte anual de 2015, el cual asciende a $1,043 millones.

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Confiabilidad. Quijano estima que una vez el Canal ampliado entre en operaciones comerciales, volverán  en tres meses los jugadores que se habían ido.
LA PRENSA/Gabriel Rodríguez

“Manejamos ahora 340 millones de toneladas de carga. Con el pasar de los años, entre 10 y 20, podremos atender 610 millones de toneladas”, adelanta Quijano.

La novedad para la industria portuaria y canalera panameña es la irrupción de la extracción de shell y esquisto a través de la técnica de fraccionamiento por parte de  Estados Unidos. Esta actividad se constituye en una afortunada revelación para el Canal de Panamá ampliado. “Estados Unidos  exportará gas licuado de petróleo a partir de marzo o abril próximos, y Asia será su principal mercado. Por tal razón usarán el Canal”.

Estudios de la Autoridad del Canal anticipan los aportes al Estado por el paso de buques de gas natural licuado. Para 2016 y 2017 se prevé un promedio de tránsito inicial con algunos de esos buques, pero crecerá de tal manera el volumen de paso de estas naves, que en un lustro serán dos diarias y representarán  el 20%  de los negocios del nuevo juego de esclusas.

El paso de buques con gas natural licuado  impulsará la inauguración de una terminal de combustible o de generación de energía, o de ambas funciones. Estudios auspiciados por el United States Trade Development, o su equivalente en español de Oficina de Desarrollo Comercial de Estados Unidos, se proponen establecer en un plazo  de 10 meses  el alcance de ese centro energético. El análisis tiene un costo de $800 mil y se desarrolla en tres fases: operación energética, distribución y bunkering de gas natural licuado.

“En cinco años los buques reducirán su emisión de contaminación y van a irse al gas natural licuado como combustible de propulsión. Nuestra planta deberá convertirse en un centro de distribución en el Pacífico y sobre todo para los países de América Central”. De acuerdo a Quijano, la planta volverá más atractiva la industria marítima panameña, porque los barcos tendrán acceso a un dispensador de combustible en un área sin este servicio.

Corozal

Dos años después de finalizarse 2016, iniciará operaciones el puerto de Corozal. Su conclusión coincidirá con las actividades del Canal ampliado. “El puerto estará embonando muy bien con lo que es la [operación] de las nuevas esclusas, y se comprobará la confiabilidad de los servicios [de la vía]”.

Corozal deberá generar en operaciones mil 300 empleos y entregarle $25 millones anuales al Estado. Agregará además un valor de $75 millones anuales debido “al magnetismo de servicios adicionales de buques portacontenedores”.

La fase uno del proyecto precisa $600 millones para su cumplimiento, tardará 36 meses en construirse y aumentará la capacidad portuaria nacional en hasta 3.2 millones de TEU o contenedores de 20 pies de longitud. En su desarrollo se muestran interesados 12 operadores portuarios. Hasta hace dos semanas eran 13 los  competidores, pero Panamá Ports Company declinó su participación.

El principal escollo de Corozal radica en su aspecto fiscal. Sectores políticos y económicos pretenden un manejo diferente en comparación con el trato tributario que se ha dado a  los puertos en operaciones. Voceros de otros segmentos exigen una equivalencia fiscal con las leyes existentes. Quijano zanja las diferencias y explica que la aproximación puede hacerse de dos formas: “equiparando este nuevo jugador o equiparándolos a todos”.

Según las descripciones del administrador y mediante una comparación con ese espejo de siempre para Panamá que es Singapur, el desarrollo de actividades complementarias del Canal, como el puerto de Corozal, puede llevar a nuestro país a convertirse en una especie de pivote del comercio marítimo de la región comprendida entre Miami, América Central, el Caribe y el norte de América del Sur.  “Singapur es el puerto más grande de contenedores, porque se dedica  a la exportación y reexportación de contenedores. Ese país  es un punto de acopio para Japón, Corea y Europa”.

Quijano le advierte al país sobre estar al tanto de los avances portuarios de ciudades como Cartagena, en el Caribe, y Buenaventura, en el Pacífico. Este puerto carece de las facilidades “geográficas” de Panamá, pero tiene, como dice el administrador, la capacidad de atender buques que llegan primero al istmo y que más tarde se dirigen a Buenaventura. En el Pacífico colombiano son tratados con eficiencia tras haber superado la maniobra de parquear en reversa en un trayecto de dos millas y media hasta el interior de la plataforma portuaria.

“Si no le sacamos provecho a nuestra ubicación, otros lo harán por nosotros. Tan es así que en Colombia saben más de los avances de la ampliación que en Panamá”.

Pero con seguridad desconocen el alcance del puerto de Corozal. Poco o nada sabrán de su condición de imán de navieras para establecer allí sus conexiones de rutas intrarregionales y su impacto en eso tan determinante en la industria marítima como lo es “la confiabilidad”.

RO-RO y parque logístico

Antes de diciembre de 2016 estará en licitación el puerto Roll-on/Roll-off (Ro-Ro), y su manejo legal corresponderá al tratamiento dado a las zonas francas, porque en este solo se manipulará carga vehicular y de autopartes. Será el punto de partida de la Autoridad del Canal de Panamá en sus intenciones de desarrollar el lado oeste de la vía, y se ubicará en el área de las esclusas de Pedro Miguel. Tendrá un costo de $150 millones.

El parque logístico comenzará con una concesión en 2017. Se construirá en el lado oeste del nuevo cauce de las nuevas esclusas del Pacífico en un área de 250 hectáreas.

La continuación del puente del Atlántico, el cual deberá terminarse en el primer semestre de 2018, dice Quijano, traerá una oportunidad importante de desarrollo para costa abajo de la provincia de Colón.

Los estudios de la obra estuvieron a cargo de la Autoridad del Canal. Ese puente abre la oportunidad definitiva para viajar hacia Bocas del Toro”.

Quijano anuncia la concesión para construir  un bulevar en Colón, producto de las excavaciones de la ampliación del Canal. El lugar se asemejará a una costanera dispuesta hasta el mirador de barcos en las nuevas esclusas del Atlántico. “Ahí puede hacerse un corredor muy simpático mediante una concesión”.

Y una vez concluya  2016, habrá avanzado la terminación y liquidación del contrato con Grupo Unidos por el Canal. El país  podrá corroborar el talante de la Autoridad del Canal de Panamá.

“Hemos tenido una situación con el contratista que esperábamos iba a honrar los términos del contrato… Nosotros les hemos cumplido a cabalidad, [aunque] no puedo decir lo mismo de ellos”, sentencia Jorge Luis Quijano.

Pero en conclusión, es muy alentador el panorama que la Autoridad del Canal ve abierto a partir del inicio de funcionamiento de la ampliación. Esta obrará como un dinamizador de la economía nacional en por lo menos seis sectores multiplicadores de desarrollo. Se trata de valores agregados de la nueva ruta interoceánica.

Una economía de escala que abarcará muchos sectores que sin duda se contagiarán del crecimiento y prosperidad que traerá la ruta ampliada.

fuente: http://www.martesfinanciero.com/history/2016/01/26/informe_central.asp

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